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En 1936 el compositor ruso Sergei Prokofiev tuvo la tarea por parte del Centro de Teatro Infantil de Moscú de escribir una sinfonía musical para niños. Así nació “Pedrito y el lobo”, una obra sinfónica con forma de cuento musical, contado con narración y una orquesta, otorgándole a cada personaje un instrumento y tema propio.

Hoy 23 de agosto a las 20 horas, el Teatro Municipal de Temuco revivirá la icónica historia que muchos conocimos de pequeño, bajo la dirección y coreografía de Carolina Bravo. Ahora bajo el título “esta es nuestra historia”, la obra de danza contemporánea toma el relato ruso y la transforma en una versión con muñecos y máscaras, que modifica el original para llevarlo al lenguaje de las tablas.

Si bien Carolina Bravo mantienen guiños a la estructura original, su puesta en escena incluye elementos teatrales como distintas voces en la narración, máscaras y la manipulación de objetos por parte de 12 intérpretes.

Cabe destacar que la obra fue estrenada en la temporada 2016 por el Ballet Nacional Chileno y desde ahí ha recorrido diferentes espacios culturales del país como el Centro Cultural Gabriela Mistral, Teatro Mori, entre otros.

Para los interesados en disfrutar una pieza única este 2019, las entradas pueden ser adquiridas a través de la boletería del Teatro Municipal de Temuco o por sistema Dale Ticket, con un precio general de 6 mil pesos además de descuentos para estudiantes, tercera edad o suscritos a El Austral.

LA HISTORIA DESDE LA DANZA

El reestreno de esta obra pertenece al Ballet Nacional Chileno y según su directora Carolina Bravo es “una propuesta donde el cuerpo tiene la mayor relevancia”. Bravo adelantó algunos secretos de su apuesta coreográfica.

¿Cómo nace la idea de versionar el clásico relato ruso?

La idea nace de una invitación en el 2016 del Ballet Nacional Chileno, compañía en la que además fui bailarina hasta este año. El director artístico me invita a tener una temporada. No fue en ese sentido una obra que yo haya propuesto o elegido, y eso lo hace muy interesante para mí por ser una “obra a pedido”, una obra comisionada donde tenía la idea de hacer danza contemporánea en gran formato para toda la familia.

Además, el cuento que se me propone hacer de Prokofiev fue un gran desafío. Yo no suelo construir obras que necesariamente tengan un guion o un relato. Como sabemos “Pedrito y el lobo” es una obra que nació en Rusia cuando el teatro de Moscú le pide a Prokofiev crear una obra para enseñar los instrumentos de la orquesta, en ese sentido es una obra didáctica y fue un gran desafío poder versionar qué es lo que tiene que aportar la danza contemporánea a este cuento y poder resolver una propuesta que viene desde afuera.

¿Cómo fueron moldeando la historia?

Lo que hice fue preguntarme qué es lo que me hacía sentido, qué me resonaba de cómo Prokofiev presentó su cuento y en su historia los instrumentos son un personaje. Por eso en el caso de Pedrito son los violines, en el caso de la pajarita es la flauta, y de esa manera las personas pueden distinguir los colores y sonidos y asociarlos a un personaje.

Entonces, desde la danza la propuesta es que cada personaje tiene una cualidad de movimiento. Desde la danza podemos interpretar cómo se mueve un lobo, cuál es la cualidad del movimiento de una pajarita y cómo eso se transfiere al cuerpo. Permite abrir la imaginación, más no la representación. Distinguir sus características y cómo eso se manifiesta en una corporalidad.