Tren de la Araucanía

La Municipalidad de Temuco, a través del Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda, cuenta con un convoy a vapor denominado “Tren de la Araucanía”,  liderado por una locomotora a vapor tipo 80, un carro aljibe, tres coches de pasajeros y un coche comedor.

En cada uno de los viajes se hace presente la nostalgia y vuelve el romanticismo de los viajes en tren a vapor, con un circuito de una duración aproximada de siete horas (ida y vuelta), uniendo las ciudades de Temuco y Victoria, viaje que nos permite conocer la historia e infraestructura ferroviaria de la Araucanía y disfrutar de la belleza de los campos sureñoscon sus plantaciones de trigo, raps y cebada.

El  punto de partida es en el Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda, ubicado en Avenida Barros Arana 0565, ciudad de Temuco,  pasando por las localidades de Pillanlelbún,  Lautaro, Perquenco y Púa, llegando a la Estación de Ferrocarriles de Victoria, punto de retorno a la ciudad de Temuco y lugar donde espera una comitiva local, para hacer la recepción de los pasajeros del convoy con música y artesanía.

Los pasajes se encuentran a la venta en la boletería del museo, ubicado en Av. Barros Arana 0565. Las tarifas son: público general $6.000.-, niños y adulto mayor $4.000. Mayores informaciones al fono 45-2973941.

Servicios

Circuito turístico de Temuco – Victoria a bordo de una locomotora a vapor del año 1930

Los caudalosos ríos, los bosques impenetrables y las sinuosas quebradas conformaban el paisaje de la Araucanía en el año 1876, cuando los trenes a vapor iniciaron su viaje a la indómita Frontera.
Desde sus orígenes, la espina dorsal que conformaba el ferrocarril y los ramales que unían la cordillera y el mar, impregnaron el húmedo paisaje de la región. El nuevo medio de transporte, que permitía comunicar en forma rápida y eficiente los distintos pueblos y ciudades, generó una revolución política, económica, militar y cultural en La Araucanía.
En este contexto, la ciudad de Temuco, se transformó en el centro neurálgico de la tracción a vapor en el sur de Chile, desde aquí operaron los trenes con destino a los múltiples ramales que conectaban a la región y el país.
De esta forma, la recuperación del patrimonio rodante estacionado en dependencias del Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda se ha llevado a cabo teniendo presente la premisa de los “Trenes en Movimiento”.

El Museo Nacional Ferroviario dispone de un convoy a vapor, el cual se encuentra habilitado para realizar viajes turísticos con capacidad para 250 pasajeros.
Su estructura está compuesta por una Locomotora Baldwin tipo 80, de procedencia norteamericana, que fue fabricada en Filadelfia el año 1940 y prestó servicio hasta 1980. Hoy, recién restaurada, es la responsable de guiar nuestro sueño, reviviendo su época de esplendor cuando recorría los tramos Temuco- Osorno y Temuco-San Rosendo. Complementan el convoy dos coches de pasajeros construidos en Alemania el año 1954, por la fábrica Linke Hofmann, y un coche turista de procedencia argentina del año 1975. En el Tren de la Araucanía destaca el coche comedor construido el año 1930, por la fábrica alemana Linke Hofmann Werke, con capacidad para atender 48 pasajeros y que aún conserva sus aires de distinción.
El Museo Ferroviario, cuenta además con una gama importante de piezas ferroviarias que recuerdan los múltiples servicios que prestó el ferrocarril en Chile en su época dorada.

Viajes Frecuentes

Con la Puesta en marcha del Tren de la Araucanía, el Museo Ferroviario recupera el romanticismo de los viajes en tren a vapor, con un circuito turístico de una duración aproximada de cinco horas, el cual une las ciudades de Temuco y Victoria, que invita a conocer la historia ferroviaria de La Araucanía, con la magia y encanto de los trenes del sur; a bordo de un convoy a vapor con una capacidad de 250 pasajeros que incluye un coche comedor que data del año 1930.

Los viajes se realizan periódicamente, teniendo como punto de partida las dependencias del Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda, ubicado en Avenida Barros Arana 0565, ciudad de Temuco, Novena Región.

Viajes Especiales

Además, a partir del 2005, el Tren de la Araucanía presta servicios especiales para organizaciones, delegaciones y empresas tanto nacionales como internacionales, cuyos trayectos abarcan desde la localidad de San Rosendo hasta Puerto Montt, conectando los servicios turísticos de La Araucanía y la Región de Los Lagos.

Para este tipo de viajes, el museo cuenta con un convoy histórico guiado por la locomotora 820 que fue fabricada el año 1940.

Memorias de Tren

Este espacio ha sido creado para que usted comparta con nosotros sus “memorias”, recuerdos e historias acerca de los trenes de nuestro país.

Le invitamos a enviar sus relatos y anécdotas a través del correo electrónico museoferroviario@temuco.cl.

Sea parte de nuestro patrimonio, a continuación Memorias de Tren de nuestros colaboradores…

Mi Sombra en el Andén

Enviado por : Violeta Paz Urrutia

Al conocer la obra de Neruda, siendo muy niña, descubre un lado de personalidad y de mi alma que no sabía que exista, sentía ganas de compartir todo lo que tenía a través de las palabras, me hizo creer que algo, atemporal, me una a su historia. Sin saber que desarrollara una habilidad, que más que mía, me dominara de ahí en adelante. Así comen a escribir mi indito libro de poesía y con ello se manifestó en mí una energía de movimiento y libertad potente que en ese momento solo sabía explicar entre metáforas.
Una noche, mientras en silencio observaba la inmensidad de la noche, o por primera vez el llamado. El sonido de un pitazo nocturno del convoy que, a lo lejos, llamaba mi atención, intrigaba mi cabeza. Una y otra vez o aquel sonido durante mucho tiempo, preguntándome, por ejemplo, porque a esa hora, hacia donde ira, y lo más importante porque me llamaba.
Al tiempo, conocer la maestranza de Temuco, olvidada, llena de las huellas que dejaron miles y casi como dentro de una caja de cristal, detenida en el tiempo, quieta, solitaria. Carros destruidos, basurero de viajes, engranajes oxidados, herramientas centenarias. Me alcanza para mil fotos mentales y reveladas en las cuales plasma la poesía que dejaron tantas manos trabajadoras y de históricos pasajeros.
Tuve la suerte, por motivo de un trabajo escolar, de conocer a don Mario Fuentes, quien me ayuda a entender que algo había en aquella historia metálica, que me hacía sentir tan cercana a los trenes. De ahí la poesía se hizo cada vez más profunda y urgente, más enamorada y necesaria.
Al cabo de un tiempo, mi vida cambia de pronto y fue necesario abstraerme de todo y que mejor que saliendo de mi vida. Y fue ahí, un viaje, la promesa de llevar mi vida más allá de las fronteras, a buscar experiencias, a conocer otro mundo.
Segura oyendo aquel sonido nocturno y visitando semanalmente la casa de máquinas, la estación y la maestranza.
Hasta que en una sorpresa que me tengan mis hermanos, a Santiago, para volar a México, viajáramos en tren. Recordar la alegra de mi reacción aún me dibuja una sonrisa.
Segura oyendo aquel llamado, ese pitazo revelador que aumentaba mi ansiedad por salir. Llego el da, el viaje programado, la despedida de todos, un regalo que ampliara mi visión.
Todo fue novedad, el arribo a la estación, pararme en el andén ante la espera del llamado a abordar, me vea en blanco y negro, me sentía como la protagonista de aquellas historias anecdóticas que me contaran mis abuelos y tos cuando ellos viajaban desde los campos a la ciudad a conocer las maravillas del progreso, a buscar una mejor vida o simplemente a disfrutar de un paseo dominical al río más cercano. La sensación que me llenaba en ese momento no la olvidare jamás, tan correcta, tan avasalladora que no pude articular palabras o una frase coherente hasta el momento de la partida. El viaje fue inolvidable, mirar por la ventana todo lo que no conocía y recorrer paisajes que, por un tiempo al menos, no volverá a ver.
Ya había bajado el sol y pronto cruzáramos el Viaducto Malleco, recuerdo que a uno de los que trabajaban en el coche comedor le preguntábamos con mi hermano cada diez minutos si ya lo habíamos pasado, hasta que, supongo lo dejáramos tranquilos, nos contó la leyenda del Puente Malleco, historia que no recuerdo en detalle pero nosotros, ya veinteañeros, lo escuchamos y observamos como verdaderos niños y al momento de realmente cruzar por el puente, en más de algún segundo pensamos en acurrucarnos hacia mi hermana.
El viaje fue placentero, cómodo y con el vaivén clásico de un recorrido en tren. Por la mañana ya comenzaba el movimiento de pasajeros nuevamente y poder fumar en el pasillo que une cada carro con el anterior era una más de las experiencias imperdibles, disfrutar del paisaje de la zona central también parecía imperdible, todo fue emocionante.
La llegada a Santiago no tuvo contratiempos y mi viaje fuera de Chile tampoco, es más conoce muchas cosas bonitas, que me llenaron de recuerdo nuevos, seis meses fuera y entendí la nostalgia inmensa que sentía y que no comprenda por que estando acá me era difícil notarlo.
Al volver a Chile fue todo novedoso, como si no recordara, era la ansiedad por verlo todo de nuevo, reaprenderlo.
Cuando volví a Temuco, luego de las bienvenidas y reencuentros, todo estaba diferente, mi casa llena de gente de nuevo, ya no tenía mi pieza y tuve que utilizar una que se había desocupado en el segundo piso, fue como llegar a una casa nueva decorar ese cuarto solo para mí, y dormir alejada, a un par de metros de la casa fue interesante experiencia, pero nunca volví a oírlo, nunca más, por más callada que me quedaba antes de dormir atenta al silbato, no volví y paso un tiempo para que yo regresara a la estación, aunque mi poesía se encontraba en avance y perfeccionamiento constante, ni en ella visite los trenes por un largo tiempo.
La forma en que me conecto con Neruda, es el amor con esta geografía, sus imperfecciones, su relieve, flora y fauna, sus tradiciones y gente, tuve que salir para notarlo, tuve que viajar una sola vez en tren para darme cuenta de lo que se sentía partir, dejar atrás para volver y renovarse, aunque se mantengan los mismos amores uno se renueva, lo mejor de todo es que de vuelta me enamore con la misma pasión que he amado todo en mi vida, disfrutarlo fue otra experiencia inolvidable, lo Nico malo fue que al poco tiempo, los mismos trenes se lo llevaron

Contacto

  • Avenida Barros Arana Nº 0565 – Temuco – Chile
  • Mesa Central: +56-45-973940
  • Boletería: +56-45-2973941
  • museoferroviario@temucochile.com
  • contacto@museoferroviariodetemuco.cl
Logo MNFPN