MI TIO VENTURA
A medida que el sol amarillento de estos días de invierno va recortando más y más sus rayos oblicuos a lo largo de la pared. mi tío Ventura, como si fuera la sombra del cuadrante en un reloj solar, va retirando también su silleta de brazos para el fondo del corredor, y ahí se queda, por último, horas de horas ensimismado, afirmando la barbilla en las manos anudadas sobre el puño de su garrote. Sus ojos ciegos, de un azul de mezclilla muy lavada, miran sin pestañear al sol que asoma por encima del tejado de la iglesia; y permanece así por un buen rato, con la mirada fija en lo alto, como en espera de que este calorcillo que le cosquillea la cara venga a fundir las telas que le cubren los ojos… Extracto de este maravilloso libro escrito por Ernesto Montenegro

TRABAJANDO LO SOCIAL
TODAS SOMOS DESPLAZADAS
TODA CULPA ES UN MISTERIO
THROGUEL ONLINE
SAQUEO Y EXTERMINIO DE LA CLASE CAMPESINA CHILENA
SANTO OFICIO
RUBATO
REGISTROS DE HABLA
RECETARIO POPULAR CHILENO
RACISMO 

