YA NO DOY MÁS
Mallarmé se había propuesto escribir como si estuviese muerto y Flaubert como si lo escrito lo sustituyera. La impersonalidad que buscaban está en el exceso de la página, equivalente a un cielo estelar, para el primero, donde “las otras estrellas” no son otro cosa que la tipografía; para el segundo, más bien, la página estaba por hacerse, dentro de su espejo, en el laberinto de la escritura, más completa que lo real.

SANTO OFICIO
QUIEN AMASA LAS OLAS
TRES HEBRAS ROJAS
MISIÓN CIRCULAR
EN EL LUGAR DE LA MANO EL ÍMPETU DE UN RÍO
LA MAGIA DE LOS DÍAS
EN EL HORIZONTE SE DIBUJA UN BARCO
ESPIRAL DE HUMO EN LO INFINITO
ENTRE MAR Y CORDILLERA
LA LUZ CAE VERTICAL – Poesía Mapuche
ODIO LO QUE ODIO
FEO 

