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41 años después de la fundación de la ciudad nace la primera biblioteca municipal de Temuco, fundada el 20 de mayo de 1922 por el profesor y visionario de la época, don Galo Sepúlveda Fuentes, quien, por incentivo propio buscó dar cabida a algunos libros que estaban en posesión de la alcaldía de Temuco a cargo del alcalde de la época, don Juan Cabezas Foster.

Como primer director (ad-honorem durante un año) don Galo Sepúlveda, inicio con 300 ejemplares, por lo que vestir de diversos títulos la incipiente biblioteca requirió la adquisición de los mismos a través de fondos municipales, donativos de los propios lectores, de agrupaciones de colonos (alemana e italianas) y de la propia embajada de Estados Unidos.

Sin embargo, al pasar los años los usuarios de la biblioteca municipal se hicieron cada vez más abundantes y el fondo bibliográfico cada vez más escaso por lo que en 1927 don Galo Sepúlveda estudió con el alcalde Eduardo Solano la forma de subsanar esta dificultad con un servicio de préstamo de obras con la Biblioteca Nacional, petición que tuvo la más amplia acogida por parte del director general de Bibliotecas.

Pero no solo los contenidos se hicieron escasos, los espacios también. El edificio municipal que albergaba la biblioteca que era de material ligero, visiblemente incómodo y desgastado se hizo estrecho por lo que el municipio ordenó las construcciones de una nueva sede. Es así, como en 1933, para evitar la pérdida de una donación hecha por el ciudadano alemán avecindado en Chile Francisco Herbert, el fondo bibliográfico fue trasladado a la casa de madera que se alzaba en la misma ubicación del actual edificio bibliotecario (calle Prat esquina Balmaceda). Sin embargo, recién el 9 de noviembre de 1946 el actual edifico vería la luz, habiendo intervenido en su construcción los alcaldes Montiel, Gutiérrez y Magofke.

De ahí en más la Biblioteca se transformaría, por mucho tiempo, en una de las más grande y modernas de todo el país, con un crecimiento que no solo abarcó la lectura si no también el ámbito artístico cultural de la comuna y región. Consecuencia de aquello, es que el 20 de mayo de 1954 se inaugura la sala de actos que albergaría innumerables obras de música, danza y teatro.

Don Galo Sepúlveda permaneció como director por más de 50 años, falleciendo el 7 de abril de 1980. Tras esto, la biblioteca pública adoptó su nombre como homenaje póstumo, dejando un legado incalculable en el gusto por la lectura y el interés que propició por el conocimiento, la cultura y las artes en una ciudad en permanente crecimiento. Hoy su trabajo mantiene una biblioteca central con dos importantes salas de estudios más una sala infantil y 8 bibliotecas comunitarias que son reflejo de una de las instituciones más antiguas de la municipalidad de Temuco.