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La Corporación de Juego Responsable presentó su último estudio sobre Juego Problemático, el cual mostró un significativo incremento de los jugadores en riesgo, lo que enciende la alerta en temáticas relacionadas a la salud mental donde la ludopatía no es una patología reconocida como enfermedad.

Tras conocer los resultados del cuarto estudio de la Corporación de Juego Responsable, sobre conductas de juego y factores asociados, el alcalde de Temuco, Roberto Neira, anunció que desde el municipio se realizará una mayor fiscalización a los locales de juegos electrónicos, para resguardar la seguridad y el bienestar de la comunidad.

La investigación denominada “Los desafíos del Juego Responsable pospandemia” fue realizado por la Universidad Andrés Bello y arrojó un significativo aumento de los jugadores en riesgo que alcanzaron un 8.5% en comparación con el 4.9% registrado en 2016.

El estudio aplicado en la ciudad de Temuco entre enero y marzo de este año, consideró a 1032 personas mayores de 18, en la cual el 54.1% de los encuestados fueron mujeres y el 45.9% hombres. Al revisar las prevalencias de juego problemático a lo largo de la vida, los resultados muestran un preocupante aumento de los jugadores en riesgo, los que en forma agregada llegan a un 16.6% desde un 6.9% en 2016. Entre los jugadores en riesgo, se aprecia un aumento de los jugadores problemáticos, que pasaron de un 1.1% a un 3.4% y de los jugadores patológicos, que saltaron de un 0.8% a un 4.7% entre 2016 y 2022.

Al analizar la relación de género de los encuestados, es posible observar que en el caso de Temuco son los hombres quienes tienen un perfil más riesgoso en los diferentes niveles alcanzando 7% en “jugador en riesgo”, 3.7 como “jugador problemático” y un 4.0% como “jugador patológico.”

Los datos encienden una alerta en el ámbito de la salud mental pública donde la patología no es reconocida como enfermedad. A ello se suma que dentro del 12.7% de quienes manifestaron haber jugado en el último año por internet – una industria aún pendiente de regular -, los jugadores en patológicos representaron una alta prevalencia, marcando un 10%.

Juan Carlos Oyanedel sociólogo de la Universidad Andrés Bello que lideró el trabajo investigativo explicó: “el juego problemático ha crecido entre 2016 y 2022. Los hombres jóvenes entre 30 y 40 años, son quienes están jugando en línea lo que significa que tiene mayores riegos asociado a ese

comportamiento de juego. El juego problemático no es una patología de salud pública, no existe como una enfermedad y si no hacemos nada este fenómeno seguirá creciendo, este es un fenómeno en alza”.

Al respecto, el alcalde Neira enfatizó: “lamentamos que no exista una política pública nacional respecto a esta materia. Como municipio nos corresponde la fiscalización de los lugares donde se realizan juegos que no tiene la legalidad ni las patentes comerciales, pero hemos iniciado un proceso de fiscalización además de capacitar a nuestro personal en los Cesfam en salud mental para que puedan atender a aquellas personas que requieran ayudar profesional debido a su adicción al juego”.

Finalmente, Ángela Carmona, presidenta de la agrupación de Jugadores en Terapia, afirmó: “nuestra misión es pelear para que el Estado reconozca a la ludopatía como una enfermedad. Los adictos, nunca dejan de ser ludópatas, ellos tienen que tomar conciencia de que esta es una enfermedad de por vida”.